miércoles 14 de marzo de 2012

viernes 27 de enero de 2012

sábado 31 de diciembre de 2011

sábado 24 de diciembre de 2011

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Recuperación de Suelos Degradados mediante Árboles Fijadores de Nitrógeno
Los suelos degradados son abundantes en todo el mundo y su aprovechamiento para plantar vegetales y cereales es impracticable. Plantar árboles fijadores de nitrógeno posibilita su reutilización.
Muchas granjas de Permacultura tienen como objetivo recuperar suelos que han sido degradados por actividades humanas perjudiciales para el medio ambiente, como pueden ser la agricultura extensiva y la minería. Algunos árboles pueden ayudarnos a recuperar estos suelos integrando nutrientes en la tierra de manera natural.
Los árboles fijadores de nitrógeno -leguminosas y actinorrizas- establecen una asociación simbiótica con microorganismos fijadores de nitrógeno del suelo, y también pueden formar simbiosis con hongos. Estas asociaciones permiten la fijación de nitrógeno atmosférico y mejoran la absorción de agua y la asimilación de nutrientes del suelo.
Además de fijar el nitrógeno directamente en el suelo mediante asociación con microorganismos en sus raíces, estos árboles son capaces de reciclar importantes cantidades de materia orgánica y nutriente a través de la descomposición de las hojas que caen al suelo.
Un ejemplo extremo de ello es el uso de acacias en la recuperación de minas de níquel en Nueva Caledonia (Pacífico Sur), minas de bauxita en Australia y minas de hierro en Minas Gerais (Brasil). En todas estas minas se plantó sobre un sustrato infértil y en presencia de metales pesados, consiguiendo en pocos años una capa de suelo húmico que favoreció la formación de un ecosistema completamente nuevo.
El objetivo es conseguir un sistema de Permacultura estable y productivo, no solamente agregar nitrógeno al suelo. Para ello, podemos integrar árboles fijadores de nitrógeno en nuestros campos o combinarlos con árboles frutales para que el aporte de nutrientes sea continuo.


Según Tom Sever: "los mayas no podían hacer pozos, ya que el agua se encuentra a unos 150 m. de profundidad en el Petén, así que ellos dependían de la lluvia". Aunque la selva tropical experimenta una estación seca cada año, y los árboles absorben agua del suelo, Sever asegura que en la región del Petén, los mayas se servían del agua de lluvia que recogían en pantanos llamados bajos, que cubren un 40% del paisaje. Hoy esta lluvia se evapora antes de que alguien la use, pero las excavaciones e imágenes de satélite revelan una red de canales entre los cibales o bajos hechos por los mayas. De la misma manera, Sever opina que usaron los canales para reusar y controlar el agua de lluvia, lo que permite imaginar a los antiguos agricultores ocupados todo el día en la agricultura intensiva. De no haber utilizado estos bajos, parece casi imposible haber podido mantener a la densa población de aquel tiempo en la región del Petén. Los mayas tenían entonces un 40% más de tierra más fértil que el otro 60%, una gran contribución a su producción alimenticia.

También en los lagos del Petén, los arqueólogos han estudiado las muestras de polen tomadas, estos estudios dan como resultado una fuerte deforestación hace unos 1.200 años, pero no causada por la tala y quema en la agricultura, como se pensaba hasta hace no mucho tiempo, sino por el cambio climático y la producción de estuco para sus ciudades. La evaporación y erosión fue tan rápida que destruyó el sistema agrícola en uso durante 2.000 años.

Por otra parte, los aztecas que llegaron tardíamente al valle tuvieron que conformarse y adaptarse a vivir en las islas. Tuvieron que idearse un método por el que producir los cultivos que sería la base de su alimentación, para ello se valieron de las islas artificiales o chinampas, lo que les permitió hacer frente a sus necesidades básicas alimenticias del crecimiento demográfico que vivieron. La ingeniería asociada al agua también resultó ser un arma muy valiosa a la hora de incrementar la producción agrícola y, para tal causa, construyeron muchos aochpango o acueductos, entre ellos, los más impresionantes se encontraban en la capital del imperio, Tenochtitlán. Las cosechas aztecas no se diferenciaban mucho de los gustos mayas, así mismo sus preferencias estaban en el maíz, calabaza, frijol, chile, amaranto, cacao, ají, tabaco, chía, tomate y otros, cultivos que desarrollaban con una única herramienta llamada coa, un palo con extremo puntiagudo.

Los aztecas utilizaban distintas técnicas de cultivos, como la roza, que consistía en limpiar la tierra, y las terrazas, áreas cultivadas sobre una ladera retenidas por un pequeño muro. Las chinampas, usadas en el valle de México, tenían un sofisticado sistema que permitía a los campesinos aprovechar el suelo de las zonas lacustres de forma intensiva. Entre todos sus cultivos, especialmente dos de ellos se diferenciaban de los pertenecientes a la alimentación, el algodón, cuya producción era el pilar principal para la fabricación de sus vestimentas, y el maguey, con el que elaboraban una bebida ceremonial y embriagadora llamada pulque.


La agricultura (del latín agricultūra [‘cultivo de la tierra’ ) es el conjunto de técnicas y conocimientos para cultivar la tierra. En ella se engloban los diferentes trabajos de tratamiento del suelo y cultivo de vegetales. Comprende todo un conjunto de acciones humanas que transforma el medio ambiente natural, con el fin de hacerlo más apto para el crecimiento de las siembras.
Las actividades relacionadas son las que integran el llamado sector agrícola. Todas las actividades económicas que abarca dicho sector tienen su fundamento en la explotación de los recursos que la tierra origina, favorecida por la acción del hombre: alimentos vegetales como cereales, frutas, hortalizas, pastos cultivados y forrajes; fibras utilizadas por la industria textil; cultivos energéticos; etc.
Es una actividad de gran importancia estratégica como base fundamental para el desarrollo autosuficiente y riqueza de las naciones.
La ciencia que estudia la práctica de la agricultura es la agronomía


Aunque a priori pudiera aparentar que el maíz fue el primer producto agrícola que se cultivó en Mesoamérica, debido a la fuerte influencia que tuvo para los pueblos indígenas y que aún hoy mantiene en la actualidad, no parece que fuera así. Algunos investigadores, como es el caso de Girad, opinan que la agricultura mesoamericana dio comienzo con otro cultivo diferente, la yuca (manikot esculenta), junto a otras raíces como el camote y la jícama. La llamada trinidad agrícola surgió más tarde: la calabaza comenzó a cosecharse hace 7.500 años aproximadamente; el maíz 7.000 y los frijoles 4.500.

Hace 3.500 años, la agricultura se había extendido por todo el territorio mesoamericano y sus habitantes se habían vuelto sedentarios totalmente. Los cultivos les obligaron a asentarse más tiempo en los mismos lugares y aparecieron las primeras aldeas, construían sus viviendas y adoratorios y fabricaban cerámica que cocían en hornos. También en este periodo de tiempo se intensificaron otras labores, la fabricación de cestería, cordeles, redes, textiles; y se perfeccionaron las técnicas de pulido de piedra, que se aplicaban de igual modo a collares, pipas, etc.

El grupo étnico denominado Popoloca jugó un papel muy importante en el desarrollo de la agricultura mesoamericana. Según los estudios llevados a cabo en 1.964 por MacNeish, los antiguos popolocas, los proto-otomangues, iniciaron la cultura agrícola hace 7.000 años, lo que hasta entonces era un paisaje natural se convirtió en uno cultivado. Junto a las raíces como la yuca, el camote o la jícama, comenzaron a cultivarse el chile, el amaranto, aguacate, calabaza, izote, nopal, ciruela, maguey, mezquite, etc. Para el siglo VIII de nuestra era los popolocas ya conocían y domesticaban todas las plantas y animales que conocían todos los pueblos mesoamericanos ocho siglos más tarde, cuando llegaron los españoles al continente.

El desarrollo de los popolocas en el campo agrícola se extendió a la ingeniería, construyeron terrazas, canales y pequeños depósitos a manera de jagüeyes. Además, se les considera uno de los pueblos pioneros en la fabricación de la cerámica mesoamericana. Por la prueba del carbono 14 se conoce que su antigüedad data de entre los años 2.300 y 1.500 antes de nuestra era.


Los nativos Americanos tienen culturas ricas en tradiciones, leyendas y folklore. Los mayas son famosísimos en todo el mundo, los aztecas domesticaron el maíz y fue su regalo al mundo. Arriba del territorio mexicano y en ocasiones entre estados mexicanos y gringos también existieron pueblos. El Iroqués es uno de ellos.
En su tradición y cultura, ha permanecido una técnica campesina que ha durado por siglos intacta con leves variaciones en la leyenda. En su mitología hablan de tres plantas sagradas: maíz, calabaza y frijol. Éstas son las responsables del término y la leyenda de las “tres hermanas”.

¿En qué consiste?
La técnica aplica la asociación plantas y cultivo simultáneo en un área preferentemente redonda. Usa los principios básicos de plantas compatibles para crear un ecosistema beneficioso. Originalmente era practicado en colinas. Justamente estamos a buen tiempo para sembrar con esta técnica. Es usada a partir de mediados de primavera, en días cálidos y noches cortas. Si a esto le sumas los principios biodinámicos, verás que se facilita la labor.
Para realizarla debemos elegir un espacio grande (pues hay que tomar consideración con las necesidades de cada planta), añadir abono o composta sin discriminación y darle una buena consistencia al suelo aflojando la tierra. (Ya saben, preparar el terreno)
Luego, en forma de anillo en el centro se siembra maíz. Aproximadamente dos semanas después de que el maíz haya germinado (como unos diez centímetros), se debe cubrir un poco más. Esto es para propiciar más raíces y fortaleza en las plantas.
Después, a sembrar el frijol separando a quince centímetros del anillo de maíz. Es un círculo más extenso. Brotarán de una a dos semanas. Justamente cuando germinen y tengas las plantulitas de frijol, siembras la calabaza mínimo a 30 cm de distancia e igualmente en forma circular.
El maíz servirá de guía para el frijol mientras que proporcionará sombra a la calabaza. 

La leyenda
Hace mucho tiempo atrás habían tres hermanas que vivían juntas en el campo.
Éstas eran completamente diferentes la una de la otra, en su tamaño y forma de vestir. La hermana pequeña era tan joven que primero sólo podía gatear y vestía en verde. La segunda usaba un vestido amarillo brillante y tenía una forma peculiar de correr cuando el Sol brillaba y el viento soplaba en su cara. La tercera y más grande siempre erguía derecha y alta por encima de las otras hermanas tratando de protegerlas. Ella usaba un pañuelo verde pálido y poseía cabello largo amarillo que arrojaba sobre su cabeza en la briza.
Sin embargo, hubo una cosa en la que todas eran iguales. Se amaban intensamente y siempre permanecieron juntas. Ésto fue lo que las hizo extremadamente fuertes.
Un día, un extraño llegó a la colina de las tres hermanas: un niño Mohawk. Él habló con los pájaros y otros animales; ésto llamó la atención de las tres hermanas. Más tarde, en ese verano, la hermana más joven y pequeña desapareció. Sus hermanas entristecieron.
Nuevamente, el niño Mohawk vino al campo para recojer las cañas en la orilla del río. Las dos hermanas restantes observaban el rastro mocasín y esa noche, la segunda hermana (aquella con el vestido amarillo) desapareció también.
La hermana mayor era la única que quedaba. Continuó erguida en el campo. Cuando el niño Mohawk se percató que extrañaba a sus hermanas, las hizo reencontrarse y volvieron a ser fuertes juntas, otra vez.


No podemos entender qué tipo de culturas y sociedades conformaban los antiguos habitantes de Mesoamérica sin antes conocer qué tipo de cultivos se daban principalmente. Para este estudio los arqueólogos pueden detectar esos productos cultivados por distintas vías o métodos. Sus descubrimientos se basan en el estudio de las zonas donde vivían y cultivaban, donde encuentran restos carbonizados de sus cosechas. De igual manera sacan sus conclusiones en el análisis microscópico de las muestras de tierra de las excavaciones, detectando el polen generado por especies concretas de plantas. Para los arqueólogos, los fitolitos son un mundo extinto al descubierto. Estos minúsculos objetos minerales que producen algunas plantas en el lugar donde crecieron y que permanecen en la tierra, se revelan como un ideario sociológico de entonces, dejan al descubierto cuáles eran las cosechas que se daban por aquel tiempo pasado y, por lo tanto, cuál era la base de la dieta de los pobladores.

Hasta hace poco tiempo, los arqueólogos aseguraban que la mayoría de los cultivos de los mayas era del tipo de tala y quema, pero según Holmul, ya no se piensa igual y parece que la tala y quema se daba a menor escala. El resultado de nuevas investigaciones nos revelan que la mayoría de las ciudades, tanto del Preclásico como del Clásico, usaban la agricultura intensiva, se valían de terrazas rellenas de lodos de los bajos, que eran más fértiles, así como el uso del drenaje en los bajos, canales de irrigación, cultivo de árboles, uso de árboles como el huixil (Leucaena-Leucocephala), y otras sustancias como abono para nitrogenar la tierra.


El agua es un elemento vital es decir necesario para la vida de todos los seres vivos y ocupa un papel esencial en las actividades que se realizan en el planeta diariamente 
El agua es alimento, lugar de vida para muchos seres vivos, se utiliza en la limpieza personal y de todas las cosas, en la elaboración de miles de productos como las medicinas y se utiliza en muchas, muchas cosas más. 
Pero también es un factor que tiene que ver con muchos de los fenómenos naturales que ocurren en el mundo. 
Si no tenemos agua no hay vida. Por lo tanto, se hace necesario que tú y todos los que estamos en este planeta tomemos conciencia de lo importante que es utilizarla de forma favorable, sin desperdiciarla y procurando que no se contamine. 
Pero además debemos cuidar nuestro ambiente en general, ya que por el calentamiento global y tanta contaminación ambiental, el agua se está convirtiendo al mismo tiempo en un elemento muy peligroso, por los fuertes huracanes y tormentas que se generan hoy en día. 



No al monocultivo